A veces me dan ganas de escribir de flores o del perfume de alguien o de alguna presencia imborrable. Otras veces de contar un cuento, una historia donde destaque la simpleza de todo. He soñado algunas veces con escribir historias de terror pero siempre hay una parte de mi que se apodera del cerebro, más bien de mi cuerpo completo, y comienza sólo a vomitar palabras que no se entienden de tanto sentido que tienen, de tan obvias no se ven. Claro que para mi significan algo, no cosas sino sensaciones. Es como la música, de esas cosas que por desconocimiento de la técnica todavía son como parte de un mundo especial.
Por eso escribo, por eso canto y por eso a veces me gusta separarme del mundo, de la consciencia simplemente.



