Monday, June 26, 2006

El hombre bidimensional

Pasan cosas todos los días, se pierden amigos, se recuperan, se transforma el mundo y, a veces, todo vuelve a ser como era antes. Inevitablemente la tendencia es a buscar lo que no cambia, o a predecir los cambios que para el caso es lo mismo. Vamos en busca de nuestro eterno sueño que finalmente se reduce a disminuir los factores de riesgo, a buscar la capacidad de levantarse un día y saber que todo está bien.

Claro que esto no puede ser tan ideal, de hecho lo ideal, perfecto, no existe. Entonces tenemos crisis; el mundo se nos fue, al igual que los amigos y nuestras creencias, entendiendo por fin que el cambio es inevitable, que todo se muere y todo vuelve luego a vivir en un ciclo –espiral- en el que si no nos agarramos fuerte podemos salir volando en cualquier momento.

Nuevamente siguiendo nuestros instintos creemos que este espiral tiene un período después del cual se vuelve todo lo mismo, sin entender que finalmente lo único claro es que todo muere y, por suerte, todo nace de nuevo. Algo así como que las cosas no se crean sino que se transforma.

¿Por qué ese deseo de transformar el caos en ciclos? Lo de tratar de “domar” el caos para mí al menos ya no es tema, es tan natural como las religiones o eso del espíritu gregario del hombre, nos pasamos inventando modelos para poder disminuir las variables del mundo real y de esa manera hacerlo manejable o soportable. Mi pregunta tiene que ver exactamente con los ciclos, ¿por qué motivo usamos esa figura como representación del caos?

Mi opinión es simple: se me ocurre, sin mucho argumento de todas maneras, que las personas transformamos todo en dos dimensiones o en multiplos de ese número; tenemos día y noche, a pesar que el día tiene muchas etapas diferentes; dos manos, dos pies, nuestro cerebro tiene dos lados y nuestro sistema numérico se basa en potencias de el mismo número. Entonces me parece natural que los modelos que nos vamos inventando tengan siempre dos dimensiones debido a que estamos construidos de esa manera.

Saturday, June 24, 2006



Fecha: 24 de junio de 2006
72 ALEJANDRA GALLO
Ingeniera comercial, 29 años Legitimó definitivamente un deporte de hombres, el fútbol, en las mujeres. Y no sólo eso: también está usando ese deporte como herramienta para superar la pobreza. Una vez titulada, formó la primera liga escolar de fútbol femenino Santiago Oriente. Luego vino una verdadera moda futbolística entre las mujeres, pero ella dio un paso más al desarrollar Vía Fútbol, un proyecto deportivo educacional que busca motivar a los niños y adolescentes para que estudien, pongan atención en clases y hagan sus tareas. Todo, a través de capacitación a profesores y un didáctico método que se está testeando en los liceos de Puente Alto. De resultar, se pondrá en práctica en todo Chile.


BUENA ALE!!!!

Wednesday, June 07, 2006


No funciona mi lavadora.
Un día dejó de dar vueltas y rompió el ciclo de la vida. Se murió.
Quizás alguien la puede revivir. Quizás yo.

Yo sigo dando vueltas. Voy y vengo, vengo y voy, sin parar, casi sin respirar.
Hace ya casi un año que migramos de nuestro hogar. Tú volaste lejos. Y yo sin saberlo, no supe despegar. Pensé que ya estaba lista, pero mis raíces me ataron los pies, los brazos, la mente y el corazón. Me dejaron en mi lugar del mundo. Aquí.

El río se dividió y tuvimos que aprender a navegar solas. Recordarlo más que aprenderlo.

El agua dejó de ser transparente. Tengo que lavar, tengo que arreglar la maldita lavadora.

El trapecio.
Da vueltas en mi cabeza la sensación de que no he logrado saltar y colgarme del próximo para avanzar. El circo se está acabando, pero pronto habrá otra función, y yo estaré de nuevo ahí. Es mi número, en él está escrito que me quede, que no salte. Así ha sido casi siempre.
¿Tienes miedo de caerte? ¿Miedo de que el otro trapecista no te coja? ¿Miedo de volar?

Dejar.
O hacer que pasen las cosas.
Soltar para soltarte.
Deja que las cosas fluyan, que el río siga su curso, que la lavadora siga dando vueltas.
Que tu cabeza deje de pensar en mañana.
Vive ahora. Salta. Cruza. Deja. Ama. Ámate.