Friday, August 05, 2005

II
Su perfume lo invade todo. En realidad ella inunda los espacios, el rojo de sus labios o el blanco de su vestido, siempre hay algo en ella que se propaga por el aire y se infiltra en quienes la rodean. Tiene una mirada esquiva, signo inequívoco de que algo está tramando. Sus dientes abren paso a su lengua que toma algo del helado de vainilla que tanto le gusta. A ella nunca le han importado los demás sabores, cree que fueron inventados solamente para llenar el resto de la heladería o simplemente para aquellos curiosos que no conocen el camino a seguir.
Se acerca a mi oído para hablarme pero yo no la escucho, ya sé lo que quiere decir, siempre es lo mismo. Nos levantamos y caminamos hacia el río recorriendo otra vez ese camino que tantas cosas buenas promete. Me toma de la mano; no creo que sea por amor ni por cariño, simplemente sintió el impulso y ya está.
En la anticipación ya siento el vértigo que me satisface, me tranquiliza, me inunda como su perfume y me pierdo en el tiempo esperando reaparecer en el paraíso.


dA

3 Comments:

Blogger LA HISTORIA DEL HOMBRE COMÚN said...

¿estuviste el paraiso?
PcZ

05 August, 2005 12:48

 
Anonymous Anonymous said...

Hartas veces... pero no todas las que me gustaria, y no con todas las personas que me gustaria.

d.Ar.

07 August, 2005 20:32

 
Anonymous Anonymous said...

con quienes?

08 August, 2005 12:59

 

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