Wednesday, June 07, 2006


No funciona mi lavadora.
Un día dejó de dar vueltas y rompió el ciclo de la vida. Se murió.
Quizás alguien la puede revivir. Quizás yo.

Yo sigo dando vueltas. Voy y vengo, vengo y voy, sin parar, casi sin respirar.
Hace ya casi un año que migramos de nuestro hogar. Tú volaste lejos. Y yo sin saberlo, no supe despegar. Pensé que ya estaba lista, pero mis raíces me ataron los pies, los brazos, la mente y el corazón. Me dejaron en mi lugar del mundo. Aquí.

El río se dividió y tuvimos que aprender a navegar solas. Recordarlo más que aprenderlo.

El agua dejó de ser transparente. Tengo que lavar, tengo que arreglar la maldita lavadora.

El trapecio.
Da vueltas en mi cabeza la sensación de que no he logrado saltar y colgarme del próximo para avanzar. El circo se está acabando, pero pronto habrá otra función, y yo estaré de nuevo ahí. Es mi número, en él está escrito que me quede, que no salte. Así ha sido casi siempre.
¿Tienes miedo de caerte? ¿Miedo de que el otro trapecista no te coja? ¿Miedo de volar?

Dejar.
O hacer que pasen las cosas.
Soltar para soltarte.
Deja que las cosas fluyan, que el río siga su curso, que la lavadora siga dando vueltas.
Que tu cabeza deje de pensar en mañana.
Vive ahora. Salta. Cruza. Deja. Ama. Ámate.

2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

salta!!
te estaremos viendo desde abajo orgullosos
y la lavadora, quizas necesita un tecnico
besitos amor

10 June, 2006 07:27

 
Blogger LA HISTORIA DEL HOMBRE COMÚN said...

parece que necesitamos conversar...

23 June, 2006 07:43

 

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