III
Disparando palabras como ametralladora tratando que el sinsentido se transforme en algo coherente, pero él sabe que al tratar ya deja de ser un sinsentido y ahora es algo que tiene una causa y un efecto, que comenzó por el inicio y por supuesto terminó en el final.
Siempre le apasionó el dadá o esos escritores beatniks que hacían del sinsentido una forma de vivir y, misteriosamente, su sentido en la vida; eso de dejarse llevar era tan difícil para él como dejar todo ordenado siempre y no esperar que la entropía le obligue a recuperar su espacio perdido bajo los montones de objetos tirados por todas partes.
Ya no piensa en ella. Ya ha pasado la euforia y ahora viene la otra cara de la moneda. Y viene el tiempo para ordenar, para mover las cosas de un lugar a otro, volver a poner todo en el lugar que le corresponde. Así ha sido siempre, es necesario parar y comenzar a ordenar otra vez.
D.A.

1 Comments:
Hola Yeyo.
Bonito texto.
09 September, 2005 16:40
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